Se busca la ÉTICA: recompensa, una mejor sociedad.

Hace varios días que trato de comprender algunos hechos que han marcado la atención del país y de los medios de comunicación. Voy a escribir sobre tres asuntos, para mí los más impactantes y sobre los que quiero escribir, punto.


1. La viralización de un video de una violación.  Hasta hoy no comprendo cuál fue el motivo que impulsó a un blog local a difundir un video, sin reparo alguno, de los derechos fundamentales de las personas involucradas. El video, que no me atreví a ver, que no vería jamás, mostraba (según opiniones de especialistas) de la forma más vulgar, irrespetuosa y dolorosa cómo un hombre violaba a una mujer absolutamente indefensa, drograda o ebria. 



RESUMO: ¿Qué le hizo pensar al medio que difundió ese video y a todos los que lo viralizaron en redes sociales que son los encargados de hacer justicia en este país? 

A costa de "encontrar" al violador decidieron que ellos eran los que debían hacer justicia. MENTIRA: el morbo pudo más, su ambición de primicias los esclaviza.    Violentaron los derechos fundamentales a la vida, a la reputación de la víctima. 
Un medio de comunicación - bueno un  blog- no tiene como función ni juzgar ni fiscalizar, mucho menos escudarse  como "colaboradores de la policía" para acabar con los delitos. Ese medio debió entregar el video a las autoridades y dejar que éstas hagan su trabajo. 


No puedo mas que decir que quienes no evitaron esa violación, sino que se dedicaron a grabar con sus celulares el acto, no merecen una sola línea de mi parte. Lo que necesitan es ayuda psicológica. Y esto es una muestra de que el país sufre serios problemas de salud mental. ¿Qué política pública está haciendo el MINSA para que esto no acabe con la sociedad? 



2. La cobertura de la reconstrucción del crimen del periodista Yactayo.  Vergonzosa. Repudiable. Así lo resumo. 



La Policía Nacional del Perú ha permitido que algunos periodistas hagan una telenovela de la reconstrucción del asesinato. Qué dolor y qué crueldad ser cómplice del asesino al mostrar sin piedad cada paso del asesinato.

¿Dónde está la autoridad? ¿Un proceso de investigación se realiza así, dejando que cualquiera meta el micro al supuesto asesino y haga las preguntas  más idiotas del mundo sobre cómo le cortó una mano o un pie? ¿Así trabajan los policías? ¿Rompiendo las barreras de seguridad que ellos mismos colocan? Cuánta vergüenza y dolor siento. No es posible que la autoridad no dé el ejemplo. ¿Qué necesitan para poner orden? ¿Por qué Basombrío no se sorprende ante esto? Creo que solo les conviene que este tipo de noticias se difundan sin filtro alguno para tapar problemas enormes que aquejan al Perú.  Y lo más preocupante es el consumo de noticias que hace el peruano. Mi sociedad va de mal en peor. Solo la educación podría salvarnos, pero creo que no viviré para verlo. 



3. Las consultoras en comunicación. 

Mi área de trabajo, doce años de experiencia, doce años haciendo lo mejor que puedo para diversos clientes, a estas alturas han sido tantos... Sobre este punto solo diré que he tenido la suerte - al menos es lo que me consta hasta hoy- de trabajar con empresas líderes en su sector que cumplen normas éticas en sus labores y ejercen sus funciones bajo "el compliance", normativa que "nace en el mundo empresarial anglosajón, más concretamente en el sector financiero, que tradicionalmente ha estado sometido a una regulación bastante rigurosa" (Fuente aquí)  Por ello nuestro trabajo es coherente con los principios de las empresas. Hasta ahora, la empresa en la que trabajo, puede darse el lujo de rechazar a aquellas compañías que no respetan la Ley.  Es una pena que en el mercado de la consultoría en comunicación  del país no todos puedan decir lo mismo pues someten a sus clientes y empleados a - diría yo- transgredir lo que la moral establece. Las coimas, los sobres bajo la mesa para publicaciones falsas y difamasiones, o el ejercicio diario de la labor de consultoría sin ética no puede continuar.  
La corrupción parece haber acabado con la mayoría del país, de los peruanos. No caigamos en eso. Sigamos buscando  y trabajando por una sociedad mejor y para eso los límites éticos son la mejor herramienta. No existe ni tu moral ni la de aquellos, solo una. Analízate y cambia: no por ti sino por el Perú que dejarás a tus hijos.

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